Eva Mª García Peña

Neuropsicóloga de la AVEB

 

ESTRATEGIAS PARA MEJORAR LA ATENCIÓN.

 

La inatención

 

Si tomamos en cuenta que la capacidad atencional es un requisito indispensable para el buen rendimiento intelectual, queda justificada la necesidad de estudiar más a fondo los déficits atencionales que surgen en los escolares.

 

Los niños y niñas con espina bífida, al igual que otros con hidrocefalia y déficit en el sistema nervioso central, suelen presentar una atención altamente dispersa, reaccionando a cada estímulo que aparece en su entorno y teniendo dificultades para focalizar y mantener la concentración (Jiménez, 1998).

 

Debido a los problemas de inatención los estudiantes pueden presentar peor rendimiento escolar.

 

Sin embargo, este problema es frecuente en el ámbito escolar entre los niños sin alteraciones neurológicas conocidas. Los maestros describen como inatentos al 49% de los niños y al 27% de las niñas (Manga, Fournier y Navarredonda, 1998).

 

La inatención puede reconocerse porque los niños que la padecen presentan algunas de las siguientes características, en la escuela y en casa:

 

§         Fallan en prestar atención a los detalles o cometen errores por descuido en las tareas escolares u otras actividades.

 

§         Tienen dificultades para mantener la atención en tareas o actividades lúdicas.

 

§         A menudo parecen no escuchar lo que se les dice.

 

§         No siguen las instrucciones y fallan en acabar las tareas escolares y/o faenas.

 

§         Tienen dificultades para organizar las tareas y actividades.

 

§         Evitan o les disgustan las tareas que requieren esfuerzo mental sostenido.

 

§         Pierden cosas necesarias para una tarea o actividad escolar (lápices, libros, utensilios o juguetes).

 

§         Presentan fácil distraibilidad por estímulos ajenos a la situación.

 

§         Son olvidadizos para las actividades de cada día.

 

 

 

Justificación neuropsicológica

 

Atendiendo a los factores neuropsicológicos que pueden afectar a los niños con espina bífida, los autores concluyen que el córtex prefrontal cumple un papel primordial en la correcta realización de las funciones ejecutivas: solución de problemas, razonamiento, establecimiento de objetivos, organización de la conducta, feedback y atención.

 

Según Mataró y colaboradores, en 2001, la hidrocefalia temprana podría influir en el desarrollo del lóbulo frontal de la persona adulta, ocasionando los problemas anteriormente citados. En el estudio realizado por Iddon y colaboradores, en 1996, se observó que los niños y niñas con Espina Bífida presentaban alteraciones neuropsicológicas compatibles con alteraciones frontales, mientras que no se apreciaron alteraciones significativas de memoria visual y verbal. Por el contrario, Fletcher y colaboradores, en 1995, pusieron de manifiesto una nueva hipótesis, en la que sugería que los problemas en las funciones ejecutivas podrían estar causados, no por alteraciones en el lóbulo prefrontal sino por carencias en las vías de acceso a las áreas frontales (Citado por Tirapu y colaboradores, 2001).

 

 

Estrategias para prevenir y compensar déficit

 

Tengan el origen que tengan los déficit de atención, es recomendable que los padres tengan en consideración una serie de estrategias que ayudarán a que los niños compensen estos déficit:

 

  1. Recordar que al principio, cuando el niño no está acostumbrado a trabajar solo, cuesta mucho conseguir que consiga realizar las tareas bien, rápido y eficazmente. Hay que tener paciencia y nunca castigar, siempre negociar.

 

  1. Es bueno crear hábitos positivos en el medio familiar, que favorezcan el gusto por el conocimiento y los hábitos de estudio: hay que evitar el exceso de televisión; facilitar el acceso a la cultura; valorar positivamente las aficiones o coleccionismo en el niño y disponer de un espacio estable que facilite el estudio.

 

  1. Enseñar al niño a disfrutar con todas las tareas académicas que realice dándole la misma importancia a todas ellas.

 

  1. Fomentar el uso de la agenda (y el calendario) como recordatorio de las tareas que ha de realizar y de los materiales que debe llevar al colegio.

 

  1. Ofrecer ayudas para que se organicen el material y las tareas por medio libretas, carpetas, la agenda, planes de trabajo...

 

  1. El tiempo seguido de estudio no debe ser superior a una hora ni inferior a treinta minutos. Hay que organizar los tiempos de estudio con descansos entre medio no superiores a 15 minutos.

 

  1. Repetir las explicaciones y las consignas de trabajo de forma concreta y si es necesario, varias veces.
  2. Conceder más tiempo para que realice las diferentes actividades, principalmente cuando estas sean por escrito y/o sean pruebas de evaluación (siempre que sea necesario).

 

  1. Enseñar al niño/a a ser consciente del tiempo del estudio y del tiempo que tarda en realizar cada tarea cuando no se distrae (utilizar un reloj y un cronómetro).

 

10.  Ayudarle a ser consciente de los fallos, ofreciéndole estrategias para que mejore.

 

  1. Recompensarle cada vez que trabaje solo, bien y sin distracciones. Los refuerzos positivos (como palabras de ánimo o pequeños premios) ayudarán al niño a mejorar su autoestima.

 

  1. Es recomendable seguir las instrucciones concretas de los profesionales (psicólogos, maestros,...) y tener mucha confianza en las capacidades de los niños/as.

 

Bibliografía

 

- Belloch A, Sandín B, Ramos F (1998). Manual de Psicopatología. Volumen 2. McGraw-Hill. Madrid.

- Fletcher JM, Levin HS, Butler IJ (1995). Neurobehavioral effects of brain injury in children: hydrocephalus, traumatic brain injury and cerebral palsy. En Roberts MC, ed. Handbook of pediatric psychology (pp. 362-84). London: The Guilford Press.

- Iddon JL, Morgan JR, Sahakian BJ (1996). Cognitive dysfunction in patients with congenital hydrocephalus and spina bifida: evidence for a dysexecutive syndrome?. Eur J Pediatr Surg; 6 (Suppl I), 41.

- Jiménez MA (1998). Espina Bífida: aspectos psicológicos. Madrid: Instituto de Migraciones y Servicios Sociales.

- Jiménez MA, Pastó MT (1994). El niño con Espina Bífida. Guía para el maestro. Castellar del Vallés: Generalitat de Catalunya. Departament d´Ensenyament (Impreso en Castellargraf, S.L.)

- Mataro M, Junqué C, Poca MA, Sahuquillo J (2001). Neuropsychological findings in congenital and acquired childhood hydrocephalus. Neuropsychology Review; 11, 169-178.

- Portellano JA (1991). Dificultades de aprendizaje. Concepto, diagnóstico y tratamiento. Ed. Polibea. Madrid.

- Tirapu-Ustarroz J, Landa-González N, Pelegrín-Valero C (2001). Déficits neuropsicológicos en hidrocefalia relacionada con espina bífida. Revista de neurología; 32 (5):489-497.