LA MEMORIA DE NUESTROS HIJOS

 

En la actualidad, son numerosos los estudios realizados sobre la memoria de las personas afectadas de espina bífida. Sin embargo, los resultados de las diversas investigación todavía no se ponen de acuerdo, ya que si bien algunos afirman que no existen problemas al respecto, otros afirman que sí existen alteraciones en la memoria verbal inmediata, relacionada con la atención, y en la memoria visual, asociada al procesamiento viso-espacial.

 

De nuestra propia experiencia, fruto del contacto diario con los niños y niñas de la AVEB, hemos aprendido que no existen dos afectados iguales. Así mismo, es posible observar una apreciable variabilidad en cuanto al rendimiento mnésico. Estas variaciones, tanto en el aprendizaje como en el recuerdo dependen de un importante número de factores, como son: las variables relacionadas con el la persona que aprende (el funcionamiento de su sistema cognitivo, sus conocimientos previos, sus motivaciones, su atención, etcétera), las relacionadas con el material que va a ser aprendido (dificultad, extensión de la información a recordar y sentido por el que llega, entre otras) y el contexto en el que se aprende (un ambiente muy estimulante o poco estimulante).

 

            La pregunta que nos planteamos en este momento es ¿cómo podemos ayudar a nuestros niños a mejorar su memoria?

 

            Para poder responder a esta pregunta nos puede ayudar el conocimiento de una de las clasificaciones sobre la memoria que existen. Brevemente explicaremos el modelo de memoria de Neisser:

 

            Una vez que la información llega a nuestros sentidos, por ejemplo por medio de la visión (memoria icóica) o audición (memoria ecoica), gusto, tacto u olfato, la información pasa a la memoria sensorial, de capacidad ilimitada pero de duración inferior a medio segundo. Este tipo de memoria nos permite seguir el hilo de una conversación (es la responsable de que podamos enlazar una palabra con otra) o leer las palabras de este artículo, entendiendo el significado global. Sin embargo, para que este tipo de memoria funcione correctamente el de crucial importancia que prestemos la atención suficiente a la información que se va a recibir.

De la memoria sensorial la información pasa a la memoria a corto plazo (MCP), almacén de capacidad limitada, con una persistencia de entre 15 y 30 segundos. Un ejemplo de utilización de la MCP lo podemos observar cuando nos dan un número de teléfono y no tenemos lápiz y papel para anotar dicho teléfono. En este caso, la repetición del número nos ayudará a mantener el número hasta que podamos anotarlo. Una vez anotado el número si no hacemos un mayor esfuerzo, se nos olvidará,

Cuando la MCP es codificada, es posible que se produzca un almacenamiento “definitivo”. En este caso, la información habrá pasado a la memoria a largo plazo (MLP). La MLP es un almacén de capacidad y persistencia ilimitada, en el que la información permanece en estado inactivo en espera de ser activada por el sistema. En el caso del número de teléfono del ejemplo anterior, el procesamiento de la información (marcarlo muchas veces o realizar un esfuerzo por aprenderlo) ayudará a almacenarlo definitivamente.

 

             Conocida escuetamente esta clasificación de los distintos tipos de memoria, es más sencillo explicar como podemos mejorar la memoria de nuestros hijos, e incluso la nuestra.

 

A modo de conclusión, para que podamos memorizar una información durante un largo periodo de tiempo es necesario que tanto la atención, la memoria inmediata, la MCP y la MLP presenten un correcto funcionamiento, cosa que se consigue con el entrenamiento en memorización. Hay que pensar que nuestro cerebro es como un músculo que se desarrolla a medida que lo trabajamos.

 

            Para mejorar la memoria inmediata son importantes los ejercicios de atención. A medida que consigamos mantener más tiempo nuestra atención y con menos distracciones conseguiremos que pase mejor la información a la MCP.

            Para mejorar la memoria a corto plazo podemos trabajar esta memoria con entrenamiento en repeticiones y mejor todavía con el uso de reglas mnemotécnicas.

            Si la información se hace muy significativa para nosotros, por ejemplo una situación muy impactante o muy emocionante, se consigue el pasa a la MLP con mucho menor esfuerzo, eso explica como es posible memoriza muchos de los sucesos de nuestra vida de forma inmediata.

 

            En un próximo artículo se explicarán más las estrategias para mejorar nuestra memoria, pero a modo de conclusión debe quedar claro que la memoria es una función cognitiva que se debe entrenar todos los días. A medida que la trabajemos funcionará mejor y con mayor celeridad. Para esto, el entrenamiento en el uso de reglas mnemotécnicas y el aprendizaje por descubrimiento son de gran importancia. Además, si queremos que nuestros hijos memoricen más rápido nos ayudará saber que la información emocionante y divertida pasa de forma prácticamente automática a la MLP.

 

 

 

 

 

Eva Mª García Peña

Neuróloga de la AVEB