Neuropsicóloga
de la AVEB
INTELIGENCIA Y ESPINA BIFIDA.
EL COCIENTE INTELECTUAL.
Perspectiva histórica.
En
1905, Alfred Binet construyó un test capaz de detectar, por medio de una
puntuación, el nivel mental (o edad mental) de los niños. Este nivel se
correspondía con la edad a la que por término medio los niños normales
resolvían el mismo número de tareas que había superado el niño evaluado. Con lo
que, si un niño contestaba todos los elementos que habían contestado la mayoría
de los niños de 7 años, éste tenía una edad mental de 7 años,
independientemente de su verdadera edad cronológica, que podría ser, por
ejemplo, de 6 años.
Se
introdujo así una nueva medida, acuñada con el nombre de cociente de inteligencia, o CI. Este CI tenía la finalidad de
convertir la edad mental en un valor que pudiera ser utilizado
independientemente de la edad. Pudiendo comparar el rendimiento intelectual
entre niños de distintas edades. Este índice se calculaba mediante una sencilla
formula.
EM(edad mental)
CI=
X 100
EC
(edad cronológica)
La inteligencia en la actualidad.
Hoy
en día no existe una única definición de
inteligencia como tampoco existe un único test que la mida. Jean Piaget la
definió como "la capacidad para adaptarse al medio ambiente" y David
Wechsler como "la capacidad para actuar con un propósito concreto, pensar
racionalmente y relacionarse eficazmente con el ambiente".
Ya
en los orígenes del CI, algunos autores, con Binet a la cabeza, opinaban que
los niños podían adquirir las capacidades intelectuales, como razonamiento,
compresión, memoria, etcétera, a distintas velocidades. Alfred Binet creía que
la inteligencia podía desarrollarse e insistió en que los niños que no
realizaran bien su test fueran sometidos a "ortopedia mental" para
aumentar su inteligencia. Sin embargo, el uso de los tests de inteligencia
llevó consigo seguidores y detractores, siendo el origen de numerosas polémicas.
En
cuanto a las argumentaciones que surgen a favor de estos tests se pueden
encontrar:
·
Las puntuaciones pueden indicar a padres y
profesores que el niño o niña necesita ayuda especial. Si tenemos en cuenta las
subescalas es posible hilar más fino y saber donde presentará mayores
dificultades.
·
También ofrece información a cerca de cuáles
son las áreas donde el niño/a o adulto/a presenta mejores habilidades.
·
Pueden ayudar a averiguar si cierto programa
educativo o rehabilitador ha tenido éxito.
·
El ambiente ejerce una gran influencia sobre
el CI, viéndose que niños poco o muy estimulados en la infancia obtienen
puntuaciones más bajas o más altas que el resto de los niños.
Las
argumentaciones en contra son igualmente duras:
·
En la segunda década del pasado siglo se
utilizaron los tests como forma de discriminación racial, afirmándose que la
raza blanca presentaba Cocientes Intelectuales muy por encima del resto de las
razas.
·
El hecho de afirmar que el CI es innato e
invariable puede ser utilizado para sugerir que la educación es una pérdida de
tiempo, de esfuerzo y de dinero. Discriminando a ciertos niños/as de antemano.
·
Los padres, los profesores y demás personas
que piensen que el niño o niña es menos inteligente tienden a reducir sus
expectativas, tienen miedo a "presionarles más de la cuenta", tienen
menos confianza en ellos y se sorprenden en mayor medida cuando consiguen algo
que creían que no alcanzaría. Cuando esto se da suele transmitirse al niño/a
éste pensamiento.
·
Frecuentemente las pruebas de inteligencia
subestiman la inteligencia de los niños y niñas con déficits motores y de
lenguaje, pudiendo considerarles deficientes mentales, mandarles a clases
especiales y privarles de la posibilidad de aprovechar su verdadero potencial
intelectual.
LA INTELIGENCIA DE LOS NIÑOS Y NIÑAS CON ESPINA
BÍFIDA.
La
población de afectados/as de Espina Bífida es un grupo altamente heterogéneo; y
sus habilidades cognitivas dependen de un gran número de factores como: el
tipo, extensión y localización de la lesión; de la presencia o no de
hidrocefalia; del momento de colocación de la válvula de derivación y de la
aceptación de ésta; y, por supuesto, de la estimulación y aceptación de la
enfermedad dentro de la familia, del colegio y del entorno social del niño/a,
en general, y de las características individuales de éste/a, en particular.
Centrándonos
en la capacidad intelectual de estos niños y niñas, y siempre teniendo en
cuenta la gran diversidad individual que existe, se ha visto que el 85% de los afectados /as presentan Cocientes
Intelectuales normales, entre 80 y 100 (Jiménez y Pasto, 1994). Situándose
el CI manipulativo (formado por las subescalas manipulativas) por debajo del CI
verbal (formado por las escalas verbales).
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Escala
de inteligencia para niños de Wechsler- revisada (WISC-R). |
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Subescalas
verbales. |
Subescalas
manipulativas. |
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Información. |
Figuras
incompletas. |
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Semejanzas. |
Historietas. |
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Aritmética. |
Cubos. |
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Vocabulario. |
Rompecabezas. |
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Comprensión. |
Clave
de números. |
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Dígitos. |
Laberintos. |
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CI
Verbal |
CI
Manipulativo. |
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COCIENTE
INTELECTUAL. |
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Lo que sí suele ser más común son las dificultades de aprendizaje; consecuencia de los problemas de percepción visual, orientación espacial, habilidades manipulativas, coordinación oculo-manual, atención y alteraciones emocionales.
¿Conocer el CI de mi hijo/a en que medida puede
beneficiarle?
Como
habréis descubierto, el CI es una puntuación que compara el rendimiento
intelectual de vuestro hijo/a con el de los niños/as de su edad (hoy día se
calcula de forma diferente a lo indicado anteriormente). Conociendo los pros y
los contras de averiguar su CI, sois vosotros los que debéis valorar si
conocerlo le beneficiará personal y académicamente, o por el contrario le
perjudicará.
Debe
quedar claro que si para vosotros y las personas que trabajen con vuestro
hijo/a, la puntuación que se obtenga no tendrá repercusiones negativas para
éste y en el caso de que este CI sea bajo se seguirá trabajando igual e incluso
con más constancia, adelante. Pero, si por el contrario, pensáis que tendrá consecuencias
negativas para vuestro hijo/a, tened cuidado porque puede ser que se le ponga
una etiqueta difícil de quitar.
Lo
que he observado a lo largo de mi trabajo profesional es que las diversas
subescalas de los tests de Wechsler, en este caso el WISC-R, indican de forma
bastante fiable las áreas donde los niños y niñas presentan más dificultades, y
por tanto donde es necesario trabajar más y poner más ayudas (ayudas externas)
para que obtengan los mejores resultados posibles.
ESTRATEGIAS PARA PREVENIR Y COMPENSAR DÉFICITS.
A
continuación se ofrece una serie de recomendaciones de utilidad para prevenir y
compensar los déficit que presente vuestro hijo/a, tenga o no Espina Bífida:
·
Empezar a trabajar con el niño/a a edad
temprana, entrenando las habilidades en las que presente dificultades. Para
ésto es importante que lo padres y madres se coordinen con los diversos
profesionales, especialmente con los maestros.
·
Es importante estar bien informados sobre qué
es la Espina Bífida, dándole al niño/a una información clara, acorde con su
edad y trabajando el sentimiento de diferencia.
·
Vigilar los problemas cognitivos (atención,
memoria y estructuración espacial, entre otros) y escolares (matemáticas,
lectura, etcétera), buscándoles soluciones o estrategias, por ejemplo darles el
tiempo necesario para realizar las pruebas y, si es necesario terminarlas de
forma oral; ponerles libretas con márgenes y rayas; diseñar señales que les
ayuden a diferenciar la derecha de la izquierda; o reforzar la información a
aprender por medio de la vía auditiva.
·
Dar las pautas claras de trabajo, diseñando
un horario acorde con el tiempo y necesidades de vuestro hijo/a. Es bueno
reconocer en todo momento su esfuerzo, recordando que es preferible adaptarles
las tareas que hacerlas nosotros o hacerlos exentos. Hay que evitar en todo
momento que se utilice las discapacidad como medio para evitar actividades.
Añadido
a estas recomendaciones hay que recordar siempre que cada niño/a es diferente,
con lo que necesitará ayudas y recursos diseñados exclusivamente a él o ella.
Es bueno pensar que se pueden hacer muchas cosas para que consigan una mayor
independencia y autonomía personal, comprendiendo que en muchas ocasiones será
necesario que el afectado/a se adapte al entorno, igual que en otras
circunstancias habrá de ser el entorno el que se adapte a las propias
necesidades.